8 ago. 2016

Laboratorio de coCreación en danza


Agosto, Madrid centro, calor, clima vacacional... y yo a formarme en un taller intensivo con Natalia Fernandes denominado Laboratorio de movimiento y creación en el centro BambúDanza. Cuando uno utiliza su tiempo libre para mejorar como profesional, de manera especial, espera una experiencia transformadora que le traspase desde lo personal y que sienta que puede proyectarlo en un futuro próximo en su labor docente. Y así ha sido. 

Escribo esta entrada para no olvidar lo vivido, alargar las reflexiones que nos provocaba Natalia y, en menor medida en el caso de este post, compartir mis pensamientos. No voy a narrar en forma de diario qué hemos ido trabajando y cómo. Aunque me parece interesante (y de hecho a mano algo tengo), son técnicas de composición, ejercicios y actividades que no he creado yo, por lo que siento que no me corresponde a mi hacer todo esto público. 

Foto: LPettengill/BambúDanza

Cuando trabajamos la creatividad, ¿somos siempre realmente creativos en la forma en que la abordamos su desarrollo mismo? ¿Somos coherentes CREATIVOS? a veces no y creo que, de manera consciente, hay que situarse en un proceso de hoja en blanco y creación de la propia técnica de creación, y eso es lo que he visto en este taller. No digo que no haya que basarse en lo que otros han hecho, claro que sí, pero hay que llevarlo y adaptarlo a tu contexto y moldearlo para que realmente sea significativo para las personas a las que va dirigido. La técnica de creación con "Ocho inspiradores" de Natalia Fernandes (la he titulado yo así) quiero readaptarla para el trabajo con mis estudiantes de CCAFYDE de la Universidad de Alcalá, para el desarrollo de sus propias competencias creativas, expresivas, artísticas y comunicativas de movimiento. Pero más aún, esta técnica requerirá de una adaptación más al estudiar CON ELLOS cómo aplicar esta idea en la Educación Física en Secundaria. Qué interesante me parece esto último, hacerlo con ellos, no mostrarles un camino, caminar juntos. Lo único que me encuentro en la disyuntiva de siempre: 30 alumnos por 3 grupos, tres meses de asimilación como bailarines y querer situarlos en la realidad como futuros profesores de Educación Física e irme a institutos a poner esta técnica adaptada en práctica. Así que ahora estoy en la fase de programación y diseño, la asignatura "Expresión Corporal y Danza" del curso 2016/17, qué ganas. Y eso que aún no me he ido de vacaciones.

Lo de COcreativo viene por el constante trabajo en relación al otro, junto al otro y para el otro (hubo mucha observación y exposición). También creo que los ejercicios en los que tenías que ser otro - no bailar como otro - sino captar su esencia desde la respiración, la energía, la actitud, etc. enriquecieron la posterior composición coreográfica conjunta (parejas, tríos, ¡todos!). Desde un punto de vista educativo, este enfoque tiene un gran potencial al trabajar la empatía, el respeto y la comprensión hacia los demás desde un acercamiento a su esencia. Hasta ahora había trabajado esto con actividades de sombras, espejos, columnas de amplificación y otros juegos, pero creo que cabe una propuesta más directa en el que se trata de ser el otro, por unos minutos, bailando. Así, resuena en mi cabeza la frase de Natalia estos días: ¡ahora quiero ver a 4 Mercedes bailando!

Fotos: LPettengill/BambúDanza
En la danza, hablando así en general (aunque me baso en mayor medida en los movimientos contemporáneos), a veces tendemos a buscar en exceso la complejidad, el movimiento dificultoso, la acrobacia o el paso imposible, y olvidamos el MOVIMIENTO AUTÉNTICO que es ese que está cargado de significado porque la persona que lo interpreta así lo vive. Esta ordenación y esta capacidad de dar salida a tu propia posibilidad esencial de moverte a veces es olvidada. En este laboratorio hemos recuperado ese núcleo del que debe partir toda danza que quiera traspasar a uno mismo y a otros. Pero para ponerse en esa tesitura, para desarrollar esa capacidad que todos tenemos (seamos más o menos bailarines), nos hemos dejado llevar por diferentes propuestas que provocaban jugar con nuestra imaginación, para explorar posibilidades de movimientos partiendo de nuestra forma de sentir. Todo esto no le quita importancia a la técnica, más aún, se la da al entenderla como una vivencia más o menos cerrada que nos permite conocer nuestras capacidades puramente dancísticas desde distintas disciplinas (más o menos clásicas o fusionadas), para así desplegar luego un mayor abanico imaginario que convertiremos en pasos y que compondrán nuestra coreografía interna y externa.

Bailar es moverse y es pensar. Ese proceso circular "movimiento danzado - pensamiento" puede ser más o menos acelerado en sus distintas fases, pero existe siempre y requiere de la atención, del sentido más preciso de estar en el ahora. Desde mi labor docente, para poner ideas claras sobre la mesa a mis estudiantes siempre les hablo de improvisación versus construcción, como dos formas claramente diferenciadas. En este curso "me han destruido mis murallas", mis ideas ya solidificadas sobre algo (¡qué sano es!) al desdibujarme esta frontera que yo siempre he visto tan clara, pudiendo trabajar y bailar de manera conjunta sobre algo construido que a la vez lo improvisas, convirtiendo un paso coreográfico en algo plástico, moldeable y abierto a ser reinterpretado una y otra vez. Así, el movimiento creado desde los "disparadores" cotidianos propuestos, podían posteriormente reconstruirse desde:
  • la intención
  • la energía
  • la actitud
  • la comunicación 
  • la definición
  • la velocidad
  • el nivel espacial
  • la transición


Por último, desde la parte más humana, esta experiencia formativa ha sido amable, tranquila en unas veces y extenuante a dosis perfectas en otras. Ha habido mirada, escucha, contacto, paz, complicidad, comprensión y amabilidad constante en el grupo que se formó, permitiendo un clima que te hacía sentirte BIEN. Mi recuerdo (para no olvidar así sus nombres) a Isabella, Natalia, Mesaline, Chema, Mercedes, Lucy e Iva. Aprovecho para, una vez más, dar las gracias a la profesora Natalia Fernandes y también a la gestora, Lucyanna Pettengill.



Marta A.-

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