Encuentro Internacional EntrerRITMOS (y entrePERSONAS) - música, danza y batukada

LLevo año y medio en un grupo de Batukada en Madrid, se llama Sambágora



Siempre quise aprender a tocar un instrumento y vivir lo coral desde otro lugar que no fuera la danza. Pensé que me resultaría más fácil, viniendo de bailar y entendiendo desde el cuerpo el ritmo, pero la batucada tiene algo que me confunde bastante, que es el uso de sílabas que crean pseudopalabras o pesudografemas. A una disléxica eso no le va tan bien. Mi profesor dice a veces Ta-ta-cha-cha-cha, prerá prerá. ¡Mátame camión! Luego tiene simbología que no obedece a un patrón de asociación como ocurre en danza, que por ejemplo para describir un paso lo asocias a un idea, por ejemplo, como si acariciaras una cortina de terciopelo o como si dieras un sartenazo o pisas una cucaracha (pura didáctica en danza creativa). Aquí no, hay un ritmo que se llama Bangra, que no sé a qué obedece el nombre o hay llamAdas y cortes, que son estructuras dentro de ritmos, que llevan gestos del director para entrar, por ejemplo como si pideras la cuenta o calzas una mano. Tras un tiempo de reflexión, pensando que sería más parecido a la danza, no puede ser más distinto su trabajo improvisado pero a la vez guiado por el director/a. No hay musicogramas para aprenderte los ritmos, no puedo asociar una imagen + idea + movimento de mis manos. Aún así me gusta, es un gran reto cognitivo para mi y tocar en buena compañía es pura salud social.

Toco el repique:


Hice una almohada para protección de mis piernas y que no se te clave el acero

El repique es un tambor de tamaño medio, normalmente tocado con una baqueta y una mano (o dos baquetas, según el estilo). Se caracteriza por su sonido agudo y por desempeñar un papel muy dinámico: responde a los graves, improvisa variaciones (aún no estoy en ese nivel) y ayuda a enlazar los cambios de ritmo del conjunto.

Una batucada se organiza en instrumentos graves, medios y agudos. Los graves los aportan los surdos (de 1ª, 2ª y 3ª), que marcan el pulso; en la zona media suelen encontrarse los repiques y cajas, encargados de los contratiempos y diálogos rítmicos; y los agudos los ponen instrumentos como el agogô, que añaden dinamismo y velocidad.

Aunque la batucada tiene sus raíces en los ritmos afrobrasileños, en España muchas agrupaciones comparten un repertorio propio que mezcla influencias diversas. Entre los ritmos más habituales se encuentran el Samba Reggae, Brincadeira, Afro, Bhangra, Karla, Zuki, Avenida o Funky. Cada uno tiene una energía y una sonoridad distintas, pero todos se construyen sobre el diálogo entre los instrumentos graves, medios y agudos de la batería de percusión.

Nuestro profesor/director nos propueso en septiembre de 2025 ir al Festival Internacional Entrerritmos (Música y Danza) en Larache y Tánger en el paso entre octubre y noviembre de 2025. Entrerritmos es un festival nacido en 2012, reúne a grupos procedentes de muchos países con el objetivo de fomentar el intercambio cultural, el diálogo entre pueblos y la convivencia a través de las artes escénicas. Durante varios días, las calles, plazas y espacios patrimoniales de la región se llenan de desfiles, actuaciones, talleres y encuentros entre artistas de los cinco continentes. El festival combina tradiciones musicales y de danza muy diversas, convirtiendo a Larache en un punto de encuentro donde los ritmos del mundo dialogan y se mezclan.


Más que un festival, Entrerritmos es una celebración del mestizaje cultural, la amistad entre comunidades y el poder de la música y la danza como lenguajes universales.

De mi batukada de 16 personas, hemos ido 11 . No es fácil cuadrar agendas, ocupaciones y disponibilidades. Yo tenía una ventaja, este viaje también era una oportunidad de formación para mi trabajo. Sin duda lo ha sido.

No sabía del todo qué me iba a encontrar, pero intuía que sería una experiencia inolvidable.

Hacía muchos años que no viajaba a un país árabe. Hace más de dos décadas me adentré en su cultura conociendo Jordania, Egipto, Líbano, Siria, Marruecos en dos ocasiones y otros países con relación musulmán, como Bosnia, por ejemplo. No era consciente que hacía ya demasiado que no me acercaba a su interesante cultura, paísajes y gentes.

Este viaje era especial por ir a Larache, un pueblo de Marruecos donde vivió mi padre de pequeño, con mi abuelo militar destinado allí. nos había hablado mucho de Larache, creo que allí fue vivió una época feliz de su infancia. ¡Por fin lo iba a conocer! Pena que no esté mi padre vivo para haber compartido con él lo que vi, él hubiera disfrutado mucho sabiendo que iba y contándome muchos recuerdos de allí. Menos mal que pude hablar con mis tías, sus hermanas, y me contaron dónde debía ir para ver los sitios que a él tanto le atraparon.


Dejo fotos vídeos y enlaces a vídeos de Instagram donde puede verse "la que liamos" con nuestra Batukada en este festival. Desde lo visual se describen también las emociones y es un "leer entre líneas". 


Mira este vídeo y todos los de esa cuenta de IG del Festival.




Hay viajes que te muestran lugares y otros que te muestran personas. De Entrerritmos me llevo, sobre todo, las sonrisas. Me sorprendió descubrir que, allí donde las palabras son diferentes, el ritmo sigue siendo el mismo. Tocar para personas que no conoces, en otro país y en otra cultura, es comprobar que la música y la danza son un lenguaje universal: una conversación sin traducciones, hecha de pulsos, movimiento y emoción compartida.

Durante esos días solo encontré amabilidad. Personas que querían compartir, disfrutar, celebrar y tender puentes. Personas que, a través de un tambor, una canción o un baile, te recordaban que tenemos mucho más en común de lo que a veces creemos. Hable un rat con el director del festival, y me dijo que su propósito es éste, él vive en Canadá y es de origen marroquí y cree, como yo, que la cultura une, que este tipo de encuentro entrerritmos y entrepersonas es más necesario que nunca.

Quizá por desconocimiento o por desconfianza arrastramos ideas preconcebidas sobre nuestros vecinos marroquíes. Sin embargo, yo regresé con la sensación de que entre ambas orillas hay un enorme espacio para el encuentro, el aprendizaje mutuo y la amistad (la batukada Sama_Larche siempre estará en mi corazón, ¡esos jóvenes!). Nosotros tenemos mucho que ofrecerles y ellos tienen mucho que ofrecernos.

Volví con los oídos llenos de ritmos, pero también con una certeza: cuando compartimos cultura y tiempo, las fronteras se vuelven mucho más difusas o más comprensibles. Por eso me quedé con ganas de volver, y sobre todo con ganas de llevar algún día a mis hijos para que puedan vivir esta experiencia y descubrir por sí mismos que el mundo puede ser más amable y más cercano de lo que imaginamos.

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